El buen caminante no deja huellas. El buen hablante no tiene fallos que corregir. El buen contador no necesita ábaco. El que cierra bien no usa cerrojos, y nadie puede abrir. El que ata bien no usa cuerdas, y nadie puede desatar. Por eso el sabio siempre salva a las personas, y no abandona a nadie. Siempre salva a las criaturas, y no abandona a ninguna. A esto se le llama seguir la luz. Así, el bueno es maestro del que no es bueno. El que no es bueno es recurso del bueno. Quien no valora al maestro ni ama el recurso, aunque sea inteligente, está en gran confusión. Esto es lo esencial y sutil.
Reflexion profunda
¿De qué trata este capítulo?
Este capítulo habla de la maestría invisible: actuar con tanta naturalidad que no deja rastro. El sabio no juzga ni descarta a nadie, sino que ve en cada persona una oportunidad de aprendizaje. La bondad y la imperfección se complementan.
¿Qué tiene que ver conmigo?
Me invita a actuar con ligereza y sin imponer mi ego. Aceptar que tanto mis aciertos como mis errores son maestros. No desechar a los demás por sus fallos, sino aprender de ellos y ofrecer mi apoyo sin orgullo.
¿Qué debo hacer hoy?
Hoy, antes de criticar a alguien, buscaré qué puedo aprender de esa persona. Realizaré una acción amable sin esperar reconocimiento, como si no dejara huella.
The skilful traveller leaves no traces of his wheels or footsteps; the skilful speaker says nothing that can be found fault with or blamed; the skilful reckoner uses no tallies; the skilful closer needs no bolts or bars, while to open what he has shut will be impossible; the skilful binder uses no strings or knots, while to unloose what he has bound will be impossible.
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El buen caminante no deja huellas. El buen hablante no tiene fallos que corregir. El buen contador no necesita ábaco. El que cierra bien no usa cerrojos, y nadie puede abrir. El que ata bien no usa cuerdas, y nadie puede desatar. Por eso el sabio siempre salva a las personas, y no abandona a nadie. Siempre salva a las criaturas, y no abandona a ninguna. A esto se le llama seguir la luz. Así, el bueno es maestro del que no es bueno. El que no es bueno es recurso del bueno. Quien no valora al maestro ni ama el recurso, aunque sea inteligente, está en gran confusión. Esto es lo esencial y sutil.